La cultura se defiende compartiéndola

Desde hace muchos años ya conformamos un amplio y difuso movimiento que activa desde diversas prácticas, acciones culturales y manifestaciones artísticas intentando romper con tanta pasividad establecida.

Porque pareciera que la cultura es propiedad de muy pocos, o, que remite a un todo supermasivo que carece de cualquier criterio -estético/político/ético- y que sólo contiene-recepciona-consume chatarra digerida de malgusto cultural .

Esta clasificación simplificada es por el contrario una conceptualización muy compleja que está estrechamente vinculada a la circulación que se ejerce desde cierta hegemonía del poder (mediático y político) y que baja ya sea en forma de discurso, o como planteo de marketing estratégico intentando dormirnos en limbos mediáticos, banalizando y desechando cualquier intento de cambio.

En este contexto global que planteamos de manera muy acotada, la necesidad de liberar la cultura, de hacerla más participativa y de quitarle motes elitistas o masivos que hoy por hoy funcionan de la misma manera: restringiendo y clausurando a la diversidad o intentando vendernos todo. Tampoco es ingenua la idea de deshabilitar posibilidades a gente que trabaja colectivamente, que intenta contaminar con sus propias visiones/versiones elaboradas a las cosas y al mundo, que tiene/mantiene el espíritu crítico y combativo, pero queda siempre por fuera del sistema hegemónico.

Es por eso que invitamos a conocer otras formas las cuales seguramente muchos/as ya utilizan desde la práctica- y que forman parte de un movimiento de expresión -individual y colectivo- que reivindica nuestras propias decisiones de expresión por nuestros propios medios, y es lo que denominamos Cultura Copyleft.

Esta idea-acción busca ser un refugio colectivo en donde muchos y muchas nos encontramos, nos identificamos, dialogamos, nos replanteamos los porqué establecidos, compartimos nuestras producciones, intercambiamos nuestras ideas, alteramos las relaciones con las obras de nuestros semejantes, pero también establecemos nuestros límites, es decir, permanentemente (nos) modificamos encontrándonos con otras/os diversas/os y semejantes.

Queremos entonces dar a conocer estas otras formas y asi poder recrearlas resignificando el poder que tenemos en relación a nuestra producción, liberándola. La propiedad intelectual y los derechos de autor son las herramientas para que producciones y conocimiento puedan copiarse, modificarse y distribuirse más fácilmente sin regalarle nada a ninguna multinacional que intermedie entre nuestra producción y el mundo. Son ellas quienes quieren quitarnos los derechos de autor en nombre del copyright; pagándonos miseria con tal de ser distribuidos por grandes sellos discográficos o casas editoriales; creando demonios -ladrón -pirata- a quien copia o se baja un CD.

El fenómeno de la Cultura Copyleft se inscribe en la lucha surgida en los 70 por quienes en aquel momento programaban Software. Stallman entre otros, creían que había que liberar los códigos fuentes, en lugar restringirlos, compartirlos para mejorarlos en lugar de ocultarlos y fragmentarlos y así avanzar en la programación colaborativa en lugar de entender al software sólo como un negocio. Fue así que surgió el término COPYLEFT en oposición al COPYRIGHT (1), liberar el código para modificarlo y mejorarlo.

Hoy en día es posible aplicar esta misma lógica a cualquier producción cultural desde las obras de arte, música, literatura, pasando por educación, hasta el abordaje de la ciencia, es decir, prácticamente casi cualquier tipo de producción creativa.

Nadie es dueño de nuestra producción salvo nosotras/os mismas/os y somos quienes tenemos el poder de hacerla circular de la manera que querramos.

La cultura se defiende compartiéndola

(1) es un juego en el idioma inglés donde Right= es derecha y Left=izquierda

Sobre este CD